jueves, 11 de junio de 2009

Maricas

Maricas:

El otro día reflexionaba sobre los diferentes tipos de personas que pueden existir en el mundo, y la verdad siendo sinceros es una exageración el echo de intentar agruparlas por iguales, así que me centre en el mundo gay que para eso es el blog en el que estas leyendo esto.

He conocido infinidad de personas, del mundillo como digo yo, de todo tipo, pero hay una categoría que es la que me causa más expectación, y son esos a los que les llamo “quemados”. Si quemados es significado que mejor les viene, ya que son personas que por x o por y están de vuelta de todo, por una mala experiencia, por malas experiencias, por que son de los que van de mano en mano, son abusados… o simplemente son mala ina como dicen por estos lares.

He conocido tres en concreto, parecían tener todas las respuestas a todas las situaciones, parecía que habían vivido tanto que sinceramente daban miedo, sabían por que sucedía todo, sabían como encajarlo todo, sabían como justificarlo todo, y la verdad eso de que te estén mirando siempre con microscopio, mal rollito amigüito.

Recuerdo cosas de cómo por ejemplo, “… si conoces o vas a conocer a alguien, dime que es un viejo amigo…”, umm ¿que mosca no?, otro ejemplo: “… da igual que sea mi ex, ahora tenemos una relación padre e hijo…”, ¿padre e hijo? Esto… yo jamás me he follado a mi padre y viceversa… no se creo que realmente este era un experto en el arte de las mentiras a los ojos, y de las disculpas para no doler.


Otro tipo de personajillo es el “cordeobo”, si es una especie de mutación entre cordero y lobo, si algo parecido a lo que hacia aquel bichito disfrazándose de cordero… ala ya te lo estas imaginando.

Si de estos los ay casi un ochenta por ciento largo, son estos que presentan una imagen cándida e inmaculada, que parecen ser nunca han roto un plato y es cierto jamás lo han roto, se han cargado la fabrica entera.

Conocí a uno, vamos a llamarlo Jaimito, era cercano a la treintena, parecía buena gente, un tío culto entre paletillos y cortos, destacaba por tener un cierto aire de superioridad intelectual, nunca hablaba mal de nadie, pero jamás bien como digo parecía fuera de las líneas generales “maricales”. Entablo amistad conmigo, quiso que confiara en el de hecho intento mil y una tretas para que esa confianza se fraguara, y viendo venir el “cordeobo”, pues le seguía el juego, era divertido.

Cuando me canse de tanto teatro un día le puse las cartas sobre la mesa, diciéndole tres cositas, primera: eres una vergüenza para la comunidad gay, segunda: se te ve venir a la legua, y tercera: si eres tan imbecil de hacer creer a la gente en ti es que eres mas tonto del que confía. Desde ese día me mira en la distancia, sabe que se quien es de la pata que cojea y lo que es mejor aun… conozco todas sus tretas.

En definitiva, la comunidad gay al igual que la hetero, esta compuesta por seres humanos, todos iguales en un noventa y ocho por ciento, con sus mismos miedos, inquietudes, necesidades y perversiones. Todos quieren destacar, todos quieren ser cuidados, todos quieren ser lo mejor… y un consejo doy, quien quiera que lo coja y el que no que lo siga de largo, se honesto contigo mismo, procúrate todo lo que quieras, desea, sueña vive, goza… pero lo mas importante

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