Día
de Bar.
Era mi primera vez en un bar de sexo, había oído
mucho hablar de ellos y siempre había pensado en que un día lo visitaría, lo
que un encuentro de miedo y de inseguridad siempre me echaba para atrás, pero
en este día quería ir, quería experimentar quería saber...
Recorrí el
camino que iba hasta su puerta, los nervios me corroían, no sabía si me encontraría
con alguien conocido, si me acosarían, no sabía cómo acercarme a otro tío y
como empezar a hacer las cosas, no sabía si estaría todo limpio o estaría todo
pringoso y asqueroso, el desconocimiento era lo que siempre me hacía para atrás.
Tras un
segundo en la puerta me arme de valor y pulse el botón para que me abrieran,
por una pequeña ventanilla vi un resplandor dentro y la puerta se abrió, entre
y vi a un tío sin ropa, otro a su lado de la estaba cascando, el primero me
dijo el importe y me dio una bolsa para la ropa.
Pasé a un cuarto y me quité la ropa, por lo visto
esa noche era todo el mundo en pelotas. Mientras me desnudaba empecé a escuchar
los gemidos de sexo que tenía alguien al lado, me terminé de poner mis correas
de cuero y salí a entregarle la ropa al de la puerta, cuál fue mi sorpresa que
aquel que se estaba masturbando le estaba petando el culo al de la puerta, le
estaba dando la follada de su vida, aquel me dio mi número y me puso una
pulsera mientras le rellenaban el culo hasta el fondo.
Pensé... si esto va a ser así de intenso creo que
me va a gustar. Dentro había una barra y una especie de saloncito, habían cosas
como camas de polipiel, donde algunos tíos retozaban y veían la peli porno de
turno, pedí mi copa y me fui a reconocer el local como era, había una planta
baja y era, todo de cabinas glory holes, slinguers, la verdad que había de todo
para disparar la imaginación. mi número era el 12 asique imaginé que aparte de
mi habían once tíos más. Me di una vuelta a ver si los veía y que estaban
haciendo. En el hueco del slinguer, había uno muy bien preparado, esperando que
lo follaran a mansalva con las piernas en alto apoyadas sobre unas cadenas y el
culo a la altura de las caderas del que se le acercase, me miro con cara de
vicioso como incitándome a que fuese yo quien lo petase, pero aún no me sentía
preparado para dejarme tocar por nadie y menos aún meterme dentro de nadie. Si
una cosa tenía clara es que nadie me iba a tocar si yo no quería y mucho menos
meterme nada por ningún sitio. Deambule un rato por allí, viendo la cosa
como iba, seguía sorbiendo mi copa, mientras veía a todo el mundo meneándosela.
Entre en un cuarto, este mas oscuro que el resto,
donde si llegabas a ver algo era todo un lujo, no sabía si allí había mas gente
o no, seguí pegado a la pared unos pasos más adentro, intentaba que la vista me
dejase ver algo mas pero no lo conseguía, tanto me concentre en ello que llego
un momento en que empezaba a vislumbrar algo, no sé cuánto tiempo llevaría allí
el tío que se empezó a comer mi polla, pero fue directito y sin error, eso es
que ya su vista se había adaptado a la oscuridad… coño como se pone la cosa.
Ya contare el resto ;P
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