Sin escrúpulos:
Siempre he observado o he visto que la gente tiene la creencia de que otros seres humanos tienen mas sensibilidad o mas honestidad a la hora de relacionarse con otras personas por tener una deficiencia o una “diferencia” con respecto al resto de la gente que les rodea.
Por ejemplo os voy a contar el caso de un gordito, conozco a varias personas que tienen sobrepeso acentuado, no llega a rozar la obesidad mórbida pero si es evidente su sobrepeso, eso no les hace ser menos o mas que otras personas, pero si esta claro que el hecho de que tengas esa diferencia para con la tónica general, te hace blanco mas fácil a la hora de deportes, imagen y demás en lo que la estética prima.
Aquí no quiero entrar en las divagaciones sobre los correcto o incorrecto, sobre la moral o pseudomoral de la sociedad, pero el hecho de ser ese blanco social, lo normal es que se cree una especie de conciencia que te sensibiliza mas hacia ciertos actos o situaciones en las que se requiere eso, mas sensibilidad, eres mas honesto, mas justo, mas real o bueno en teoría.
Yendo al grano, conozco a un gordito, que a simple vista, se denota que es “Plumilla”, cosa curiosa pues es un rol que se adopta para intentar ser mas agradable en ciertos entornos, es un “abrepuertas” para ciertos lugares o situaciones, e indirectamente se usa como protección pues el hecho de que no se maltrate a las personas afeminadas es una especie de normal social, estigmatizando a aquellos que no son tolerantes a la fuerza y no por educación propia.
Este elemento, después de los derroteros de la vida, de esos que te llegan las cosas sin querer, esa información que por mucho que cierres los ojos y que por mucho que intentes ignorarlo se te estampan en la cara, resulta que esa imagen que te da de bonachón, ecuánime, honesto y de “plumilla” se te viene todo abajo, cuando descubres las manipulaciones psicológicas que realiza con el entorno en el que se rodea, haciendo sentir culpabilidad por que el es gordito, feo, plumilla… manipular se convierte en su “modus vivendi” y de esa manera consigue controlar su entorno todo lo que sucede, posicionándose como eje central con respecto a todo lo que le rodea. Manipulador nato, mediante la pena que desprende hace que el resto “le bailen el agua”. Consigue, afecto, cariño, atencion, favores y el gente muy tonta o manipulable, sexo… sexo por pena, lo mas triste que hay tanto para el que lo da como para el que lo consigue. Uno deseando salir corriendo para vomitar y que nadie se entere y el otro deseando que no acabe por que sabe que no se volvera a repetir y como no, para poder irlo pregonando a diestro y siniestro.