No se si es el pasar de los años,
o es la evolución que vamos sufriendo (algunos no todos), eso que quede claro,
con respecto a como vemos las cosas y las cosas que nos gustan o deseamos.
Hay
una frase que me gusto mucho, aunque fuera de un monologo de estos que tanto
gustan que decía, “has madurado cuando piensas en comer mejor que en beber mas”,
creo que eso pasa con todo, cuando teníamos quince años, se nos levantaba hasta
con el dibujo del bote de pimenton, pero con el paso del tiempo aprendes a
valorar otras cosas, (hablo de sexo que quede claro), cosas como… la higiene,
la forma física, el color de la piel, la forma en que viste la gente, si son
peludos o no… cosas que empiezan ha ser relevantes, ya eso de esto mismo vale
pa un apaño… ¡Mejor una manuela, cojones!
Cuanta gente no se presenta como
esos seres que se les tiene que venerar, creyéndose demasiado para los insulsos
mortales, esos que los miras rápido y fugaz y te dices inalcanzables, luego se
te viene todo el andamiaje al suelo cuando los observas… y empiezas… cuerpo de
dios, cerebro de mosquito, percha de pasarela; pocilga de casa, cejas
perfectas; cuerpo escombro… coño macho no digo que todos seamos el gusto de
todos pero hay que tener un poquito de amor propio, que cuando gustas el que te
gusta es un nueve pero cuando no gustas el que te gusta es un tres raspado… Que
volátil es la clasificación supeditada a la aceptación… y triste también.
En resumen que si te quiere comer
algo, pues que sea algo que te gusta en todos los campos, que pasa pillar donde
sea como sea ya están los viajaculos… de esos haglo en otra entrada jajaja